Cosas que hago para escapar

Fiel a mis ganas de entender el mundo, de vez en cuando, escapo. Para mí escapar, es más que huir, es irse. E irse es tan sano como volver.

Para escapar, escribo, rayo, garabateo, para escapar muevo la mano y voy haciendo la vida en borrador porque no se puede rehacer algo imperfecto o tirarlo a la basura. Lo que se ha vivido no hay forma de arreglarlo, ni de limpiarlo, ni de tirarlo y por eso es algo tan tremendo.

Para escapar finjo afán, finjo ir a buscar otra copa; para escapar, digo “ya vuelvo, salgo a fumar” aunque no fume, porque para escapar no es necesario decir adiós.

Para escapar, me voy cuando más ganas tengo de quedarme y salgo con los zapatos en la mano antes de que salga el sol.

Para escapar, digo sí pero no digo cuándo.

Para escapar, hago metáforas, doy vueltas a las situaciones como un perro elige un árbol.

Para escapar, procuro siempre, siempre, tener una libreta o un libro conmigo.

Para escapar, respondo con emoticones y dejo sonar el teléfono.

Para escapar me voy, como si fuera una estrella fugaz escasa, a intentarlo todo porque quiero vivir.

Para escapar, escribo cartas de renuncia, ahorro dinero, me lleno de razones y vuelvo a empezar.

Para escapar, me reinvento.

Para escapar voy matando ganas y voy siendo esto y aquello, una cosa a la vez y al final, todo, como un collage.

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Vía Pinterest por Sarah Eisenlohr

Para escapar, me muevo mucho, voy con todos a todas partes y soy capaz hasta de montarme en un avión fallando.

Para escapar, miro a los ojos, para hacerme eterna solo por un ratito y no quedar debiendo.

Para escapar nombro como triunfo lo que para otros son fracasos, y eso me salva.

Para escapar, hago uso de un súper poder: me hago invisible, a lo Houdini, paso desapercibida y me introduzco dentro de mi propio ombligo porque comprendo que solo así puedo sacudir, barrer y organizar mi propio cuerpo. Por eso, para escapar guardo silencio, al mejor estilo de cualquier ilusionista que se refugian y alivian en ese vértigo.

Para escapar, practico ser consciente de qué pienso cuando aparentemente no pienso en nada, y funciona, porque puedo viajar aunque este quieta.

Para escapar he reservado del mundo más de un rincón tranquilo.

Para escapar, me pongo una cita conmigo misma, cumplo un ritual en el café de siempre y guardo el secreto.

Para escapar, repito diez veces un mantra de la lista de mantras que cada vez se hace más grande y saco el que necesito del bolsillo.

Para escapar digo “ya vuelvo, voy al baño un momento” y me encierro a hablarle al espejo, a hacerle muecas, a sacarle la lengua, a mentarle la madre, a decirle una lista seria de argumentos o insultos elegantes, según el caso, y vuelvo a mi puesto con una sonrisa en la cara y en silencio.

Para escapar, practico vicios solitarios. Voy a museos sola, me meto al cine sola y antes de entrar me compro un chocolate. En el momento más dulce o conmovedor de la peli, lo abro y me lo como muy despacio.

Para escapar me duermo sin sueño y al otro día salgo a correr… para escapar, salgo corriendo.

Para escapar, compro muchos libros que nunca leo y a veces también, cosas que no necesito, no grandes cosas, sino pequeñas y modestísimas cosas.

Para escapar, hago excepciones, no entro en ciertas conversaciones y me pongo a lavar platos.

Para escapar, me voy porque total, todas las calles confluyen en el mismo sitio, o en ninguno. Un sitio donde las puertas se abren o se cierran, según se necesite. Las cosas vienen o van, según se les mire y las estaciones son de llegada o partida, según las ganas que se tengan, sea de todo a la vez, o de nada en absoluto.

Collage vía Pinterest por Richard Curtner

 

Este post forma parte de la serie #100ideas que hago a distancia con Aniko Villalba. Cada semana sacamos un papelito de la bolsa mágica de Keri Smith, cumplimos la consigna escribiendo en nuestros blogs. Pueden leer lo que Aniko hace para escapar aquí. 

 

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6 thoughts on “Cosas que hago para escapar

  1. Hola Carolina, me pasa que puedo leerte cuando mis tiempos son realmente míos. Tan así que encontrarme hoy con esta consigna y las actitudes (o sentires o reacciones…) del escape, llegaron a mi en un día justo. Justo por que leerte ..»doy vueltas a las situaciones como un perro elije un árbol.» Tan igualmente humanos somos todos… evitar conversaciones y ponerse a lavar los platos. Hoy tome coraje y confesé mis sentires, mi verdadero deseo. Dejar en el camino las cosas que no puedo sostener, las relaciones que no puedo alimentar. Deje de lavar los platos. Sin sentirme egoísta acudí a escapar con todo el amor que le tengo a mi vida….para darle toda la atención a lo que me apasiona, a lo que sueño. Y dar con ello todo el amor que le tengo a las vidas que me rodean, el respeto. Me termino de exaltar el Corazón leerte decir que..»para escapar, miro a los ojos para hacerme eterna, solo por un ratito y no quedar debiendo»….fue lo que hoy me sucedió, y fue un momento en el que esa mirada apaciguó todas las palabras que se estaban poniendo sobre la mesa. Entonces escapar creo… es introspección urgente, si las cosas que queremos, las queremos siempre con todo amor puro por uno y por el otro.
    Gracias por compartir tus palabras.

  2. Hola Caro, hace poco que descubri tu blog gracias a Aniko. Me ha encantado y me he leido casi todas las entradas. Escribes muy bien, tienes un talento porque eres capaz de trasmitir muchas cosas y mas de una vez me he emocionado o me ha dado escalofrios con algo que has escrito. No sabes la alegria que me provoca saber que hay personas como vos que aman lo que hacen. Se nota la pasión en tus textos. Inspiras y le agregas un toque magico a mis dias cada vez que te leo. Muchisimas gracias por crear este espacio en donde aportas al mundo un poco de vos. Te sigo leyendo y saludos desde Argentina.
    PD: «Para mí escapar, es más que huir, es irse. E irse es tan sano como volver.» Estas oraciones me llegaron.Me he sentido identificada en muchas de las cosas que haces para escapar, en especial haciendo silencio o hacerme invisible. Aunque la que mas me funciona es salir a caminar o correr.

  3. Ey, me hiciste soñar, imaginé todos esos momentos que narraste como cada uno de las escenas de una película. Voy a leerte más seguido.

  4. A veces el escape se vuelve eterno
    Contemplo la vida como desde un tren ajeno
    Escapar a aqui, a nuestro encuentro
    Al espacio inesperado que se gesta
    tambien toca la vida ahi
    en lo sublime y pequeno.

    Gracias por esto. Saludos

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