Confieso que salí con un Best-seller y me enamoré

De los Best-seller se ha dicho mucho, que empobrecen la cultura literaria, que están hechos para navegar en la lógica de la economía de mercado como cualquier otro producto desechable; que son libros que se leen fácil y están hechos para dar mucho dinero. Recuerdo un capítulo de Los Simpson en que Lisa descubre que su escritora favorita no existe y que todas las sagas de Best-sellers son escritas por algo así como una maquila de estudiantes de literatura y aspirantes a escritores que tienen todas las formulas narrativas para hacer que los libros se vendan por millones. Lo cierto es que despiertan admiración y desprecio por partes iguales y cada vez que alguien me cuenta que leyó 50 sombras de Grey puedo explotarme de la risa. Precisamente para reírme hasta llorar fui con cinco amigas a ver la penosa película, pero esa es otra historia.

A la hora de leer no soy muy ortodoxa, me gusta atender recomedaciones pero sobretodo me gusta sumergirme en cuanta librería se cruza por mi paso. Quedarme horas recorriendo pasillos de libros, saboteando estanterías, leyendo contraportadas y haciendo montañas de libros en una mesita hasta que finalmente me decido por uno o dos o tres, guíada por mi intuición y una especie de amor a primera vista.

Para mí una de las cosas más emocionantes que puedo experimentar es conocer un autor por primera vez. Se vive como un amor intenso, me devoro todos sus libros o un par más y después, una cosa lleva a la otra, y ese escritor me lleva a otro y me vuelvo a enamorar. Sin embargo nunca había cruzado la línea de los Best-seller hasta hoy que pasé un mes intenso con Elizabeth Gilbert. Un quiebre amoroso, la planeación de un viaje, la vulnerabilidad, el síndrome premenstrual, qué sé yo, me llevaron a caer en la garras de un Best-seller.

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Terminó comentado y subrayado por todas partes

Mi amiga Laura, me había hablado del libro sugiriendo que bajara la guardia con el prejuicio, habíamos discutido la película dominguera (que podríamos ver diez veces más) con  Julia Roberts  y Javier Bardem y su slogan matador de “Una mujer a la búsqueda del deseado equilibrio entre cuerpo y espíritu”, que define casi a cualquier mujer.

Pero no fue hasta que Laura me mostró el TED de Elizabeth Gilbert que me quedé profundamente conectada con cada una de sus palabras, boquiabierta y corrí a la librería a comprarlo. Salí de allí, me monté en el bus de regreso a casa y comencé a leerlo doblando cuidadosamente la cubierta para que nadie viera que estaba leyendo un Best-seller. De ahí en adelante, lo de siempre: comenzaron a llover frases de esas que te hacen parar la lectura un momento y mirar al vacío para digerir, ideas como espejos e imágenes que te llevan y después te obligan a decir “yo quiero ir”.

» Aun así, pese a todo ello, viajar es el gran amor de mi vida. Siempre he pensado, desde los 16 años, cuando me fui a Rusia con lo que había ahorrado cuidando niños, que todo gasto o sacrificio son válidos con tal de poder viajar. Mi amor por los viajes es constante y fiel aunque en mis otros amores no he tenido la misma constancia y fidelidad. Un viaje despierta en mí lo mismo que siente una madre por su bebé insoportable, diarreico y nervioso: me importa un bledo lo mucho que me haga sufrir. Porque lo adoro. Porque es mío. Porque es clavado a mí.»

 Sí, tal vez el libro este ubicado en casi todas las estanterías de autoayuda. Incluso ella misma, en algún punto de la historia se burla de visitar ese agujero negro de las librerías. Sí, es una reflexión sobre el amor, pero del amor en sus diferentes formas.

“Existe la teoría de que, si anhelamos hallar un gurú con la suficiente sinceridad, nuestro anhelo se cumplirá. El universo se altera, las moléculas del destino se reorganizan y nuestro camino pronto se cruzará con el del maestro buscado.”

Sí, a veces utiliza la palabra Dios, y lo hace porque le es funcional, para hallar una sabiduría que le regale una única respuesta posible para cada situación. Pero bien podría sustiturse por Faro, Consciencia, Intuición, Búsqueda, Fuerza universal y cuenta y habla de esa sensación de asistencia personal que se siente cuando el universo confabula, bien o mal, hacia algo y es tan magnético porque se trata de una búsqueda auténticamente humana, que nos atraviesa a todos y nos hace soñar con los colores de algún lugar de la India.

«Sigo sin saber si alguna vez querré tener hijos. Me he quedado atónita al descubrir que a los 30 no quiero tenerlos; tanto me he sorprendido a mí misma que no me atrevo a imaginarme que me puede pasar a los 40. (…)También sé que no voy a tener hijos sólo para no arrepentirme de no haberlos tenido; no me parece un motivo suficiente para traer más niños a este mundo. Aunque supongo que habrá gente que se reproduzca por eso, como una especie de seguro contra el arrepentimiento futuro. Creo que los hijos se tienen por todo un abanico de razones (…) Pero los motivos por los que no se tienen hijos también son muy distintos. Y no todos son necesariamente egoístas.»

Italia, India, Indonesia. Cada capítulo con una personalidad distinta, no sólo de los lugares y los personajes que en ellos giran sino de ella como escritora, como ser humano en busca de sentido.

“-¿No sabes que el secreto  para entender a una ciudad y sus gentes es aprender…la palabra dela calle? Entonces me explicó, en una mezcla de inglés, italiano y gestos, que todas las ciudades tienen una sola palabra que las identifica, que define a la mayoría de sus habitantes. Si pudieras leer el pensamiento de la gente con la que te cruzas en la calle, descubrirías que la mayor parte de ellos están pensando lo mismo. Sea cuál sea ese pensamiento, ésa es la palabra de la ciudad. Y si la palabra no concuerda con la de la ciudad, entonces no es tu sitio.”

 Y no, no es un libro sólo para mujeres, pero le encanta a uno hablar y leer sobre estas cosas:

“Lo cierto es que me habia hecho adicta a David (en mi defensa debo decir que él lo había propiciado por ser una especie de hombre fatal) y ante su falta de atención cada vez mayor yo empecé a sufrir unas consecuencias facilmente previsibles. La adicción es típica en todas las historias de amor basadas en el encaprichamiento.

Todo comienza cuando el objeto de tu adoración te da una dosis embriagadora y alucinógena de algo que jamás te habías atrevido a admitir que necesitabas (un coctel tóxico-sentimental, quizá, de un amor estrepitoso y un entusiasmo arrebatador). Al poco tiempo empiezas a necesitar desesperadamente esa atención tan intensa con esa ansia obsesiva típica de un adicto. Si no te dan la droga, tardas poco en enfermar, enloquecer.. (por no hablar del odio a quien te ha formentado la adicción, pero que ahora se niega a seguirte dando eso tan bueno, aunque sabes perfectamente que lo tiene escondido en algún sitio, maldita sea, porque antes te lo daba gratis). (…)Ya está. Ya has llegado al destino final del amor caprichoso: la más absoluta y despiadada devaluación del propio ser.”

Este libro me atrajo hacia mi propio silencio. No es lo mejor que me he leído pero me marcó porque fue como una cachetada que me recordó esa frase de que no hay que escupir hacia el cielo. Viajar, amar y leer son de algún modo una manera de mantenernos abiertos. Uno siempre está intentando rodearse de gente que este a la altura de sus prejuicios, leyendo cosas que se codeen con sus ínfulas pero lo cierto es que todos tenemos algo para decir y así uno empieza saliendo con alguien, con un libro por ejemplo,  para matar el tiempo, para inflarse un poco el ego, para sacarse algún clavo y termina enamorado, es decir, termina aprendiendo algo. Y como se sabe, cada vez que aprendemos algo nuevo de algo o alguien, llevamos un pedazo de eso dentro nuestro para siempre. A ella, a Elizabeth, sin duda, la seguiré leyendo, ya tengo un libro nuevo, un regalo de otra amiga: La firma de todas las cosas. Pero escucharla a a ella decir que ama escribir más de lo que se ama a sí misma, para mi es suficiente, estamos unidas. Ella sabe darle cuerda al mundo.

Dejo la imperdible charla en TED

 https://www.ted.com/talks/elizabeth_gilbert_success_failure_and_the_drive_to_keep_creating?language=es

«Si corres para intentar atrapar la vida, morirás en el intento. Si persigues al tiempo como si fuese un bandido, se acabará comportando como tal; siempre te sacará muchos metros o kilómetros de ventaja, se cambiará de nombre o de color de pelo para darte el esquinazo, se escabullirá por la puerta trasera del hotel justo cuando tú entras por la puerta principal con una orden de registro, dejando una colilla humeante en el cenicero para jorobar. En algún momento no te quedará más remedio que dejarlo, porque el tiempo no se va a parar nunca. Tendrás que admitir que no puedes darle caza. Y que, además, tampoco tienes por qué hacerlo. En algún momento tienes que aceptar las cosas como son y quedarte quieta y dejar que las cosas pasen solas.»

 

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8 thoughts on “Confieso que salí con un Best-seller y me enamoré

  1. Me ha encantado entrar de nuevo en tu blog y ver esta entrada. Este libro es sin duda uno de mis best seller favoritos. Seguramente no es alta literatura pero es precioso. Así que animo a todo el mundo a leerlo y a disfrutar con su mensaje optimista y lleno de vitalidad.

    Me encanta que hayas puesto el vídeo que yo utilizo siempre para hablar a mis amigos de lo que es la creatividad y la inspiración.

    ¡Un abrazo fuerte!

  2. Carolina, tienes un blog genial como te he dicho en varias ocasiones, pero interactuar con tus lectores es muy importante (y lo digo por experiencia).

    Cuando alguien se toma la molestia de leer tu entrada y comentarla, lo mínimo que se puede hacer es contestarle.

    Supongo que tendrás mil cosas que hacer pero el cuidado de tu comunidad es muy importante.

    Espero que no te moleste mi comentario.

    ¡Saludos!

    1. En realidad, Mónica,hace un tiempo vengo respondiendo los comentarios. De hecho, el comentario anterior al tuyo, es mío del 13 de Agosto, en respuesta a otro lector. ¿Puedo saber cuál es tu pregunta concreta? … para responderte. Un abrazo

  3. Gracias a este post, me compré el libro. Soy de leer best sellers, lo confieso (leí todos los libros de Harry Potter). Me hubiese gustado que la edición que compré tuviera la misma tapa que el tuyo. Vi la película hace años atrás, así que tengo una idea borraso de como termina pero no me molesta.
    Gracias por tu recomendacion. Besos

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